Alfredo Adduard

El dibujante e ilustrador Alfredo Adduard Corbalán era, a mediados de los años 20, un estudiante de medicina que trabaja como caricaturista en Los Tiempos, diario que circuló en Santiago entre 1922 y 1934. Luego fue acogido en Zig-Zag, por su estilo tajante y preciso. Según Coke, se perdió un doctor y se ganó un dibujante, al abandonar éste definitivamente los estudios de medicina.

Adduard, a principios de 1932, trabajaba en la revista política Verdejo, en la que participa junto a Juan Gálvez, Fantasio, uno de sus fundadores, y bajo la dirección de Héctor Meléndez, verdadero creador de Verdejo, que luego sería una institución en revista “Topaze”.

En la Editorial Zig-Zag participó en variadas labores, siendo la más conocida sus portadas para “El Cabrito”, revista infantil que, generalmente, presentaban la figura de una pareja de niños gorditos, imagen de salud de la época, es decir, en la década del 40. Según cuenta José Pérez Cartes, se utilizaban como modelo para trabajos manuales, por ser fáciles de calcar.

En la revista “El Peneca”, comienza a dibujar historietas publicitarias en la década del 40. Crea a Don Bilz, un caballero que enfrentaba los problemas y los resolvía bebiendo la citada bebida, que le daba fortaleza. Continuaría aún en los primeros años de los 50. Su firma era un sencillo “ad”.

Un admirador de Alfredo Adduard, don Diego Veas Rossi, nos cuenta:

“Mis conocimientos de Adduard son básicamente recuerdos de las portadas y contraportadas de El Cabrito, con ilustraciones de cuentos para niños, La Leyenda de los Nibelungos y La Ilíada. En la contraportada de Don Fausto, allá por los años 40, dibujó una historieta de un huaso (On Panta, creo que se llamaba, pero puedo equivocarme). También ilustraciones en Zig-Zag.

Al comienzo de la década de los 40, ilustra cuentos para niños de Constancio C. Vigil, para la Editorial Atlántida, en Argentina. Con tanto excelente ilustrador argentino en esa época (fines de los 30 y comienzo de los 40), y en toda época, no era fácil robarle los huevos al águila con esta obra. Los cuentos que ilustró: “Relámpago”“El hombre que entendía a los animales”“Muñequita”“Un extraño guardián”“Los frutos de la venganza”“Santo remedio” y, naturalmente “El Erial”. Yo tengo Relámpago y El Erial.

En el año 1943, realiza las portadas, contraportadas y páginas centrales de El Peneca. A la muerte de Coré, en 1950, ejecuta nuevamente portadas de El Peneca.”

Por nuestra parte añadimos que, como muchos de los dibujantes de Zig-Zag, participó en la Exposición Los Dibujantes, de agosto de 1948, e ilustró diversos álbumes para colorear, como “El Circo” (1946), “La Flor de Liliray” (1950) y “Pinocho, pintor” (1952).

A fines de 1949, colabora con una revista de la competencia de Zig-Zag, “Aladino”, revista infantil de Carlos Vidts, que contiene portadas y dibujos interiores de este gran dibujante.

Para una agrupación de dibujantes, creada en 1955 al amparo de “El Mercurio”, con miras a gestionar la venta de trabajos a diarios y revistas, Alfredo Adduard presentaba un cuadro llamado La frase hecha, que se vendería a algunos diarios y revistas.

En algunos números de la revista Don Fausto, hay portadas de Adduard, con ilustraciones interiores, en la década del 50.

El dibujante Abel Romero nos comentó sobre él y Zayde (Cayetano Gutierrez, otro Premio Nacional de Periodismo, mención dibujo) lo siguiente:

“Eran dibujantes de larga trayectoria, que hacían portadas, ilustraciones y completaban material extranjero que en ese tiempo se pirateaba, cuando a veces faltaban páginas, la revista pedía que se completara.

Alfredo Adduard había sido Mister Chile, pero en esos años tenía problemas físicos en las manos. Era un gran conversador”.

En 1960, se publica el “Nuevo Silabario Americano” de Amanda Labarca Hubertson, con sus ilustraciones. La obra tendrá sucesivas reediciones.

También colabora para el diario La Nación, en sus últimos años como dibujante, ya casi inválido. Precisamente, en 1963, lo reemplaza brevemente, por su enfermedad, un joven dibujante, Manuel Cárdenas.

En 1965, bajo el alero de la revista El Pingüino, y con su autorización, un guionista sólo identificado como Punzón presenta un libro ilustrado por Víctor Castro Figueroa, apodado Kastro, Nato, Vicar, Alhué, César, Adduard, Themo Lobos y Alberto Vivanco. Su titulo ¡Socorro! Estoy veraneando, de editorial del Pacífico.

Se le concede el Premio Nacional de Periodismo, mención Dibujo, en 1965, como un homenaje y ayuda para enfrentar su vejez, lo que hace mucha falta hoy día a muchos dibujantes.

Falleció en Santiago, a los 70 años, el 18 de mayo de 1969.

Mauricio García.

Imagen

 

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