Mampato

 

La revista que me marcó, como a muchos de mi generación, fue “Mampato”, gran ayuda en el colegio en aquellos años en que no existía computador, las fotocopias eran escasas o inexistente y encontrar material de estudio era difícil, pero, por sobre todo, porque nos mostró a los mejores dibujantes chilenos y extranjeros, en grandes series de historietas que probablemente no hubiéramos conocido de otra forma.

“Mampato” fue el gran esfuerzo, en materia de revistas infantiles, de Editorial Lord Cochrane, sección dedicada a las revistas del grupo El Mercurio. Sus características eran, generalmente, 52 páginas más portadas, a color, en formato de 28 x 21 centímetros.

La revista fue creada y dirigida por Eduardo Armstrong Aldunate, quien fue también su portadista e ilustrador en los primeros años. El primer número es de 30 de octubre de 1968, es decir, hace 45 años. Inicialmente la revista tuvo una periodicidad quincenal. Se volvería semanal sólo desde marzo de 1971, cuando mantenía un nivel de ventas cercano a los 100.000 ejemplares por edición.

Sin perjuicio del innegable valor de toda su acción cultural y de apoyo a las tareas escolares, biografías, artículos, actualidad, juegos y de sus múltiples cuentos y novelas, ilustradas por grandes dibujantes, nos centraremos en su aporte a la historieta chilena y la masificación que dio a la historieta internacional, sobre todo europea.

El nombre de la revista ya era sinónimo de historieta en esos años, ya que así se llamaba, en el diario El Mercurio, un antiguo suplemento dedicado al tema. La empresa cedió el nombre a la editorial Lord Cochrane, para no volver a registrar marcas, en un tiempo en que era un tema complicado.

La revista incluyó, en sus casi diez años de existencia, a muchos personajes de historieta, los que con el clásico “continuará” nos deleitaban cada semana. Inicialmente, contó con material norteamericano, pero luego se inclinó por la producción historietística Franco-Belga. Sin perjuicio de esto, fue una fuente permanente de trabajo para autores chilenos desde fines de los 60 y casi toda la década de 1970, ya que grandes dibujantes nacionales ilustraron novelas, cuentos y artículos, así como tuvieron sus propias historietas.

El personaje principal es un niño, “Mampato”, creación de Eduardo Armstrong en el guión y un joven Óscar Vega, Oskar, en el dibujo. Vega cuenta que Eduardo Armstrong tenía un proyecto de revista llamada “Los Pecosos”, en una maqueta en la que sólo faltaban dos paginas, que estaban en blanco para incluir una historieta. Se juntaron y comenzaron a perfilar el personaje, una mezcla de Asterix (que recién llegaba a Chile) y Daniel, el travieso. De las tres versiones originales trabajadas, uno rubio, otro colorín y otro de pelo negro, se prefirió al colorín, que se llamo “Mampato”, por lo ya expuesto sobre la marca y por ser un niño bajito. Cosas de la vida, no era el preferido de Oskar.

Se planeo mandarlo a una aventura en la antigua Roma y para ello se necesitaba a extraterrestres que contaran con la tecnología necesaria, por lo que se crea al extraterrestre XSE, típicamente cabezón. El villano es Mong, muy parecido a Ming, de Flash Gordon. Así, Con dos páginas de historieta sale el primer número.

Dos paginas de historietas y primer número que se fueron a picadillo, según Oskar 40.000 a 50.000 ejemplares, por no ser lo suficientemente visual, como quería la editorial. Un hijo de Eduardo Armstrong, en la exposición montada en memoria de su padre, me contó, con legítimo orgullo, que tienen una copia o maqueta de ese llamado, por ellos, número cero.

Ante esto, se aprovecha material anunciado para otras revistas por la editorial y surge el primer número que todos conocemos, con la famosa portada del Mamut, dibujada por Eduardo Armstrong, la serie Mampato y una de superhéroes, una versión ilustrada del Príncipe Valiente, las aventuras del marino Howard Flyn y una serie juvenil, llamada Tippy.

Luego de algunos números Oskar, recién casado y trabajando además en Televisión Nacional, no da abasto y, en entrevista a Esteban Cabezas, de El Mercurio, señala que sigue el consejo que le da su padre, buscar un trabajo con contrato: “Entonces apuesto mal, y  apuesto por Televisión Nacional”.

Así llega Themo Lobos, que luego de los primeros números dibujados por Oskar, es él dibujante y guionista que inmortalizaría a Mampato, creando el cinto espacio temporal y a sus más famosos compañeros de aventuras, en especial el simpático Ogú, un cavernícola, y Rena, una telépata del siglo XL. Según cuenta, al poco tiempo le dice al director que hará sus propios guiones y este lo autoriza, señalando que es su parcela.

“Mampato”, con sus historias en el espacio y tiempo, es un personaje que vive innumerables aventuras, por lo que se merecería un artículo sólo para hablar de él. No podemos, por tanto, ahondar en sus aventuras ahora como realmente se merece. Sólo mencionaremos el nombre de sus primeras historias a fines de los sesenta y más adelante, la de los años siguiente: El Cinto espacio temporal, donde obtiene el fabuloso implemento que le permite desplazarse por el tiempo y el espacio; La Prehistoria, donde conoce a Ogú; Los verdines, donde vuelve a luchar con Ming; en el Siglo 40, donde conoce a Rena; En Arabia, con el mago Bromisnar y los 40 ladrones; En la época del rey Arturo, junto al mago Merlín. Son 4 páginas por número, a color, que formaban historias en folletín, de 48 o 96 páginas.

Cronológicamente, de octubre de 1968 a 1970, años en que la revista trata de ubicar su lugar en el mercado y termina consolidándose, mencionaremos las siguientes series:

Reaparece en la revista la serie humorística “Máximo Chambonez”, el deportista estrella de Themo Lobos, que debió esperar largos años luego del cierre de Barrabases. Además Themo Lobos publicó en la revista a “Cicleto”, ”Cucufato”, “Ferrilo”, “Nick Obre”, en una serie policial futurista ya publicada en “Rocket” y diversos unitarios, algunos dentro de los “Cuentos del abuelo Chambonez”, como una particular historia unitaria de fútbol y ciencia-ficción en el “Extraño crack”; “Brujerías”, “Fútbol en la selva”, “Box metálico” o dos simpáticos episodios de fútbol con protagonistas femeninas.

Mención especial se merece Juan Cano, que dibuja chistes y hace los textos de las historietas, salvo en la serie Mampato. Era un experto en titulares, filetes y dibujos que no llevaban firma y aún lo hace para revista Condorito.

Historietas extranjeras son:

“Agente Trueno”, un superhéroe dibujado por Wallace Wood.

“Agente Submarino”, otro superhéroe americano.

“Dan Cooper”, un piloto que protagonizó una historia muy conocida “El misterio de los Discos Voladores”, cuyo autor era Albert Weinberg.

 

La serie “Los Franval”, familia de periodistas dibujada por Aidans, se presenta “Alerta en Borneo”, sobre la guerrilla en la zona.

“Tippy Teen”, aventuras juveniles.

“Howard Flyn”, un marino en el siglo XVIII, por William Vance y Ray Ringo.

“Corentín y su amigo Kim”, aventuras de un joven blanco en el oriente, serie ya conocida en “El Peneca”.

Series humorísticas son “Flordelis y Patracac”, simpáticos mosqueteros y dos series habituales, de una página cada una: “La Tribu Terrible”, de Beas, que presentaban un oeste muy especial, y “Max, el explorador”, de Bara.

La revista “Mampato” se mantiene con las mismas características a principios de los setenta, pero, ya en marzo de 1973, se lamenta la ausencia del gran Eduardo Armstrong. Debe asumir su cargo quien ha sido la subdirectora de la publicación, la periodista y escritora Isabel Allende. Armstrong fallece en noviembre de 1973.

Luego de un año como directora, deja el cargo Isabel Allende, quién, según Oskar, pretendió cambiar el estilo de la revista y acabar con “Mampato”, creando un personaje femenino, ya que era una feminista feroz. Oskar se negó, por respeto a la memoria de Eduardo Armstrong. La salida de la directora habría sido por este cambio de estilo y no, como ella cuenta, por una portada de cuatro gorilas.

Entra como director Vittorio Di Girolamo, en diciembre de 1974, con lo que se recupera el espíritu de Eduardo Armstrong y una mayor presencia de Oskar, en historietas y portadas, entre ellas una historia no concretada de “Mampato” en la Guerra del Pacífico, siempre aplazada para evitar roces con Perú y Bolivia.

En agosto de 1975, Di Girolamo sería reemplazado a su vez por el gran dibujante Renzo Pecchenino, Lukas, quién se hace cargo de las portadas y de ilustrar la novela continuada de cada número, logrando notables resultados.

Posterior a Lukas, asumen la dirección de la revista figuras como Isabel Wechholtz y el subdirector Miguel Arteche. Finalmente, como interino, terminará la revista Nicolás Velasco del Campo.

La revista, en materia de historietas, presenta las siguientes series y unitarios en los años setenta:

Por supuesto, durante todos estos años la magnífica historieta “Mampato”, en episodios semanales de 4 páginas, por Themo Lobos y ocasionalmente Oskar, con temas afines a la ciencia-ficción en muchas ocasiones. La duración es 12 a 24 episodios, salvo los de Oskar que normalmente no son más de 6 episodios.

En 1971, presenta la famosa serie de “Mampato en Isla de Pascua”, que sería llevada al cine de animación hace pocos años, con gran éxito y, en enero de 1972, comienza una larga aventura en el Congo, Africa, junto a Ogú y Ojo Mágico, un gran cazador. Luego vendrían los episodios sobre la historia de Chile, situados durante la reconquista y el paso de los Andes; le sigue una historia en la Atlántida, por Oskar.

En el N° 172 comienza un largo episodio de Mampato en el árbol gigante y su lucha con los mutantes, la que recuerdo con especial cariño por que son los años en que regularmente comencé a comprarla, disfrutarla y coleccionarla, ahorrando cada peso, hasta que mi abuela paterna supo de estos esfuerzos y se encargó de darme el dinero para comprarla, por bastante tiempo en el único kiosco de mi pueblo de Villa Alegre.

En los años siguientes, aparecen los 4 tomos de la Historia del Hombre, que conservo y ocupan mis hijos, ocasionalmente. Tampoco puedo olvidar los extras de “Mampato”, con historietas completas, casi como álbum. También un especial de “Máximo Chambonez”.

En la revista, la serie Mampato continuará las grandes series de aventuras, normalmente con guiones y dibujos de Themo Lobos: la saga en el oeste; con los Vikingos; en el mar, por Oskar; con el piloto loco, durante la Primera Guerra Mundial, única etapa en que deja de aparecer por varios números, aparentemente porque la historia no agradó al gobierno, lo que según Themo no fue más que un problema que se aclaro rápidamente.

Siguieron, después, el inolvidable episodio de la caza de ballenas, con una obvia referencia a Moby Dick, y luego un episodio con Kolofón en el planeta Verd, por Oskar. Se continúa con Mampato en el Mundo Submarino y luego una aventura con los Piratas. Mampato en Grecia, primera parte, con intermedio del episodio la amenaza cibernética, por Oskar. Prosigue Mampato en Grecia, segunda parte y después la invasión subterránea, trabajo conjunto de Themo Lobos en el dibujo y Oskar en la tinta. Los últimos episodios son de Mampato y los Tres Mosqueteros y el episodio inconcluso de Mampato y el huevo.

Además se pretendió integra a un joven dibujante, Jorge Delano, nieto de Coke, de 17 o 18 años, el que realizó una historieta sobre “Mampato” en un micromundo de insectos, pero que no salió por el cierre de la revista.

También dibujaban, ocasionalmente, a principios de los 70, Néstor Espinoza y “resto de la tribu”, seudónimo del dibujante Raúl Menjíbar, chistes varios.

Otras series de dibujantes y guionistas chilenos eran:

“Páginas brillantes de la Historia”, sobre Chile, de larga duración, en folletín, con diversos episodios, como Caupolicán, La Quintrala, El mestizo Alejo, el Motín de Figueroa y un largo etc., con el gran dibujante de temas históricos Luis Ruiz Tagle, con quién aprendí más historia de Chile que en el colegio. Además el autor dibujo una serie semihistórica, con mezcla de fantasía, que incluye a un marino en Isla de Pascua, en la serie “Te pito o Te Henua”,

“Retorno al Paraíso”, de Mario de Belda, una buena historia de Ciencia ficción.

“El abuelo Avelino” y “Pedro Urdemales”, por Mas Layi.

“La mosca” de Manuel Cardenas A., con una variación del viaje por el tiempo.

También se hicieron unitarios distribuidos por F.B.M. Ltda.,  como “Viaje Siniestro”, de Lincoln Fuentes, o del oeste, como “Un hombre muy duro”, de Juan Francisco Jara.

Destacamos la serie ilustrada llamada “El amigo de los discos voladores”, que incluiremos aquí por tener guión, en algunos episodios, de Hugo Correa y dibujos de Jorge Pérez Castillo, hermano del gran Arturo del Castillo. Jorge Pérez, un dibujante injustamente olvidado en Chile, realiza, además, otras series como “Aliro Godoy”, sobre un minero en el norte, y una adaptación de la novela “La máquina del tiempo”, de H. G. Wells, así como historias unitarias diversas y muchas adaptaciones de la novela ilustrada.

La serie infantil “Chepita”, de Guillermo Durán, Guidu, que es casi la misma serie “Mañungo” de la revista “Cabrochico”, según el autor fue dibujado desde un campo de concentración en el norte.

Otro dibujante que colaboró anónimamente en la revista fue Eduardo de la Barra, con algunos unitarios de carácter humorístico. De esos años nace su omisión de firmar, ya que era políticamente incorrecto publicarlo, situación que le comunico con un tercero la directora Isabel Allende, terminando su participación en la revista.

La gran serie “Dina y Nino en la tierra perdida de Mu”, con dos niños en una tierra en que se mezclan distintas civilizaciones, de Máximo Carvajal. Su segunda parte no pudo publicarse en la revista, por haber sido considerada pornográfica por contener una imagen de una niña con el torso desnudo. Según Carvajal, se debió a la ignorancia en materia de historieta de los directores que sucedieron a Lukas.

También en una civilización incaica, se encuentran las aventuras de un joven llamado “Tantan”, de Oskar (Oscar Vega).

La serie “Los cuatro de La Alborada”, sobre un grupo de jóvenes en un yate en la zona sur y en la Antártida chilena, por Germán Gabler, en su primera historieta con ambiente y personajes chilenos, según recuerda.

Son los años de una estupenda serie histórica llamada “Tolak”, joven guerrero maya, por Julio Berríos, quién además incursiona en la ficción con “Un Mundo Feliz”, ambas notables historias.

También el característico dibujo de Santiago Peñailillo se encuentra en varias aventuras de dos jovenes científicos espaciales, “Martín y Diana”. Otras aventuras son sobre caballeros medievales, en “Amadís de Gaula”. También recordamos su trabajo en la serie selvática “Kouma, la reina blanca”, defensora de los débiles de algún recóndito lugar de la selva africana.

Encontramos, también, el cuento “Meccano” de Hugo Correa, ilustrada por Francisco Correa, hijo del autor.

Sin firma, pero con un dibujo similar a Lincoln Fuentes, aunque él rechaza o no recuerda la autoría, se presenta “Shako”, en una historia muy similar a la norteamericana “Turok”, con dos hombres en un mundo prehistórico.

En 1974, se presenta una interesante historia sobre la revolución mexicana, “El rehén”, sin indicación de autor, pero que es obra de Manuel Cárdenas. Le tocó copiarla de una serie francesa, a petición de la directora de ese momento, razón por la cual se negó a firmar ese trabajo, pese a que se lo pagaron como original.

El mismo año aparece una magnífica historia en la selva, con protagonistas negros, dos cazadores: “El devorador de hombres”, del ya citado Manuel Cárdenas.

Creación de Lincoln Fuentes en guiones y dibujos, y luego con Ventura Marín en los guiones, se presenta, entre 1975 y 1976, los apuntes de “Emilio Basset”, de carácter didáctico, que también tendría historias de este cazador ambientadas en el Amazonas. Los mismos autores presentan la serie histórica “Guillermo Tell” y muchas ilustraciones en diversos artículos.

Al respecto, Lincoln Fuentes tiene los siguientes recuerdos:

“Emilio Basset, personaje de una serie documental, que se presentaba en episodios completos de 4 paginas, era un estudioso de las etnias que habitaban la selva amazónica. En cada capitulo se trataba un tema sobre una tribu o pueblo determinado (Los Indios Waura, Los Caribes, Los Jíbaros, Los Charrúas, etc.) donde se mostraban sus costumbres, creencias, rituales, formas de caza, etc. Cuando presente este proyecto a Renzo Pechenino (Lukas), Director de Mampato en aquel entonces, lo acogió con beneplácito. En un principio iba a ser en blanco y negro pero luego decidió que tenia que ser a todo color pues el tema lo requería…según él.

Cuando ya se habían publicado algunos capítulos, Lukas me sugirió que este aventurero, Emilio Basset, se transformara en un héroe de historietas. Hicimos algunos capítulos con Ventura Marin en los guiones. Por otro lado, y para mantener el carácter didáctico de Emilio Basset, y considerando que comenzaría pronto a tratar el tema de la Prehistoria, me puse a trabajar en un nuevo personaje que si tuviese características de cómic: era “CAMERON de la Jungla”. Los guiones fueron creación de Ventura Marin. Esta serie y nuevos proyectos quedaron interrumpidos por el térrmino de la revista.

Quedaron muchas ideas en el tintero: Emilio Basset viajando en la Prehistoria y mostrando enormes dinosaurios de más de 40 toneladas de peso…

-Quedó Camerón perdido en medio de apasionantes aventuras que no tuvieron final…

Haber trabajado para Revista Mampato, de tanto prestigio por su aporte a la cultura y entretención, significo para mi un paso importante en mi carrera. Hoy la recuerdo con un gran afecto y gratitud por lo que aporto a toda una generación que, estoy seguro, tambien la recuerda de la misma manera.”

Siguiendo nuestro recorrido, recordamos a un grande de la historieta, Mario Igor, en el dibujo y Adrián Rocca en el guión, con evidente inspiración en E. Rice Burroughs, presentan la extraordinaria serie “Yudex”, historia de un arqueólogo terrestre enviado a otra dimensión. Las historias son “Un mundo extraño” y “El rapto de Oma”.

En 1977, con Mario Igor en el dibujo y Adrián Rocca en el guión, Mampato presenta la historia de “Ki”o”, un joven blanco en la selva amazónica, en lucha con ambiciosos exploradores.

Además, Igor presenta una historia de aventuras en el oriente, “La Princesa y el Impostor”, y realiza cientos de ilustraciones de la novela continuada y portadas.

No podemos olvidar el trabajo de Hildegardo Igor en ilustraciones de cuentos e historias de la revista.

Héctor Flores, basándose en cuentos de Baldomero Lillo y Marta Brunet, presenta las historias “Cañuela y Petaca” y “Porqué la Lloica tiene el pecho rojo”.

Series extranjeras son:

“Max, el explorador”, historieta humorística de una página y “La Tribu terrible”, ya reseñadas, nos acompañaran largos años. A ella se unirá “Cubitus”, un gran perro.

La serie del oeste “Ringo”, por William Vance, de singular calidad.

Desde 1971, se presenta a Bernard Prince en muchas historias, como “Truenos sobre coronado” o “Guerrilla para un fantasma”, con guiones de Greg y dibujos de Hermann.

Otro personaje habitual es “Tunga”, un guerrero de la edad de piedra, por Aidans, que presenta una gran evolución en el personaje.

Series con menos continuidad son “Los Franval”, una familia de periodistas, por Aidans, y “Patrulla 3ª”, sobre un grupo scout, por Jacques Le Gall.

Otras series del oeste son “Oso Blanco”, anónima, y la famosa serie “Billy Trent”, más conocida como “Comanche”, por el dibujante Hermann. También “Teddy Ted”, otra anónima, y la ya conocida “Búfalo Bill”, del español Manez.

Por supuesto, había numerosas series históricas, como “Cyrano de Bergerac” y “Robin de los Bosques”, o semihistórica, como “Thor” el aventurero de la edad de piedra, ya conocido en “El Peneca”, segunda época.

También aparecía la serie “Bruno Brazil y su Comando Caimán”, de aventuras y espionaje, y la saga de ciencia-ficción “Luc Orient”, con tres aventuras largas llamadas “Los dragones de fuego”, “Los soles de hielo” y “La puerta de cristal”, de Eddy Paape y guiones de Greg.

A un clásico de la historieta franco-belga, E. Jacobs, se le publicó una historia de “Blake y Mortimer: Las tres fórmulas del Profesor Sato”. De la misma línea franco-belga se editaron dos historias de “Tin Tin”, de Hergè: “El Lago de los Tiburones” y “La isla Negra”.

Otras series franco-belgas que aparecieron fueron “Korrigan”, “Umpa Pa”, por Uderzo y Goscigny. La vuelta de “Corentín”, con historias más adultas y “Oliver Rameau”.

Ya en enero de 1978, termina abruptamente Mampato, dejando a medio camino una historia del conocido “Michael Vaillant”, con argumentos más modernos a los aparecidos en “Ruta 44”, y una historia de “Asterix”, de Uderzo y Goscigny, así como la historia de Mampato y el huevo o proyectos como los de Lincoln Fuentes.

La finalización de la publicación se debe a la baja en venta de la revista y el floreciente negocio de editar guías telefónicas, ofrecida a la editorial en esos años, según recuerda Themo Lobos.

Themo dejará pendiente la historia de Mampato por largos años, sin por ello dejar de usar la historia y capítulos ya publicados, en múltiples revistas y albumes en los años siguientes, pero eso ya es otra historia.

Mauricio García Castro

Bibliografía:

Las revistas Mampato.

“Una historia de historieta”, por Esteban Cabezas, El Mercurio, en sitio www.casachile.cl/index.php?sección2&subsección=11&articulo=2008

“Mi hijo Mampato”, por Iñigo Díaz, entrevista a Themo Lobos en Las Últimas Noticias, 16 de julio de 1995.

“Themo Lobos, dibujante de historietas” por Jaime Huerta, para Image&Art.

http://es.geocities.com/mampatoyogu/revista_mampato.htm

Conversaciones con Máximo Carvajal, Manuel Cárdenas, Lincoln Fuentes y Germán Gabler

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